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Las claves para nutrir el trigo, en busca de rinde y calidad

16/05/2019

Las claves para nutrir el trigo, en busca de rinde y calidad

A poco de comenzar con una nueva campaña de trigo, donde se espera un área récord de 6,4 millones de hectáreas, según las primeras estimaciones, los productores ya están planificando su estrategia de manejo. Y en este contexto, la fertilización es clave.

«Hay que pensar en rendimiento y calidad. Para esto necesitamos construir nitrógeno para cubrir las necesidades con los cimientos del fósforo, que prepara la estructura que después construye el nitrógeno, sumar azufre y tener en cuenta los otros nutrientes, como zinc, boro», señaló Fernando García, reconocido especialista en nutrición y coordinador académico del 14° del “Simposio Fertilidad”.

Por tal razón se debe considerar el origen del nitrógeno como un factor clave teniendo en cuenta como fuentes al suelo, la mineralización de la materia orgánica y el cultivo antecesor, para luego calcular una dosis de fertilizante deficitaria. García explica que es necesario ponerse como objetivo por lo menos contar con 170 kg de nitrógeno por hectárea para apuntar a un rinde alto.

En este sentido, García destacó la herramientas disponibles que tiene el productor para ser más eficiente en la nutrición del cereal. Primero, sostuvo, se debe poner énfasis en el diagnóstico con el análisis de suelo: tomar la muestra y realizar el análisis correspondiente para interpretar las necesidades del suelo y del cultivo.

«Solo se muestrea el 20% de los lotes y es muy importante porque da mucha información como la probabilidad de respuesta a la fertilización. Y en el caso del nitrógeno, cuánto se debe aplicar», explicó.

Y por otro lado, otra herramienta es el monitoreofundamentalmente en la fertilización nitrogenada del cultivo y hay muchas tecnologías nuevas: sensores locales, como clorofilómetro a sensores como green seeker.

«Todas estas tecnologías nuevas nos darían una enorme información para el manejo del nitrógeno», apuntó.

El momento de la aplicación de los nutrientes también es otra clave a tener en cuenta. Así, tras hacer el análisis de suelo y conocer cuánto nitrógeno necesita el cereal, según el objetivo de rendimiento y proteína, destacó que en toda la región triguera argentina es seca en invierno por lo que propone adelantar la aplicación e ir complementando en el desarrollo del trigo según cómo va evolucionando. En cambio, en el sudeste de Buenos Aires y Entre Ríos, que usualmente es más húmeda, a priori se puede dividir la aplicación un poco más.

Por último, señaló que la relación insumo-producto es buena pero según García no es esa la discusión. «Todos los métodos de diagnóstico están basados en relaciones de insumo-producto normales», resaltó.