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El clima obliga a repensar las estrategias para la siembra de trigo

22/05/2019

El clima obliga a repensar las estrategias para la siembra de trigo

En muchas zonas la implantación viene atrasada por el exceso de humedad, y ya se detectó presencia de roya en algunos lotes.

En los comienzos de la campaña de fina, las empresas y en especial el sector oficial, auguraban un crecimiento exponencial del área triguera, apalancada por los precios y la buena cosecha gruesa que estaban cerrando los productores. Sin embargo, el clima complicó esas previsiones, y si bien el área cerraría con un crecimiento respecto de 2018, el salto no sería tan pronunciado. Los mayores excesos de humedad limitaron el área de implantación y en zonas como el norte del país se habla de un 25 al 30% de reducción del área.

Paralelamente, en el sur de la provincia de Buenos Aires el clima obró de forma distinta y obligó a un retraso notorio en la siembra. Para el Ingeniero Agrónomo Matías Retamal, Product Manager de Fungicidas de FMC, el nuevo contexto viene obligando a los productores a cambiar las estrategias ya delineadas. “En general vemos que han tenido o tendrán que cambiar de materiales porque se les ha estrechado la ventana de siembra; y siempre que un productor elige un cultivar lo hace considerando las condiciones de clima, de ambiente y la incidencia de enfermedades, haciendo foco especial en el rendimiento. Al cambiar de material, es posible que algunas de esas variables se estén desatendiendo y el cultivar elegido tal vez no tenga el perfil sanitario más adecuado para la zona en que se implante. Aquí puede haber, entonces, más susceptibilidad a posibles patógenos”, alertó.

El caso es que de continuar el clima tal cual se viene presentando Retamal no descarta que pronto comiencen a manifestarse problemas con hongos. “Es más, la Ing. Lucrecia Couretot de la EEA INTA Pergamino ya advirtió sobre la detección de roya en plantas guachas de trigo detectadas en lotes de la región central. Con este antecedente, si el clima persiste como hasta ahora, el productor no debe de dejar de plantearse la aplicación de un fungicida”, aconsejó Retamal.

En la Argentina, ningún productor agrícola deja de presupuestar en su margen bruto, como mínimo, una aplicación de fungicida en trigo y dos en el cultivo de cebada (cultivo sufre la presión fuerte de la Ramularia). De todos modos, Retamal recuerda la necesidad de “apelar a un monitoreo exhaustivo a fin de determinar la incidencia del patógeno y la severidad en el cultivo en cuestión, antes de definir el producto y dosis. Debemos aplicar con sustento técnico y con esta práctica podremos evitamos la resistencia tan temida”, dijo.